viernes, 8 de mayo de 2015

Risotto marinero con aire andaluz, arroz número 100



Vuelvo con vosotros. Aunque es verdad que estoy algo más apartado del blog no dudéis que sigo cocinando y pensando en cocina, con muchos proyectos. La primavera, la familia, el trabajo me han atrapado un poco más de lo normal y es verdad que os veo menos.

Seguimos con arroces, con pizzas, ahora con cócteles y con verduras y legumbres. Son quizás los temas que más trabajamos. El arroz es nuestra comida de fiesta con la familia, cuando pienso en reunirme con los míos pienso en paellas o peroles, en casa con mi mujer también en risottos o jugosos. 

 Por otro lado,  me siento feliz porque esta es mi entrada número 100 de "arroces", ya tenemos para elegir.


Para el arroz de hoy hemos usado un carnaroli, para risottos italianos es el que más me gusta, y lo hemos hecho con la técnica de risotto, añadiendo caldo poco a poco y removiendo. Pero no le hemos puesto queso sino que para los sabores nos hemos inspirado en algunos de los peroles cordobeses que hemos hecho. Aromas como el ajo muy tostado, el vino fino de la tierra y el zumo de limón.
Como protagonistas unas gambas y unos mejillones muy frescos.

El resultado un ha sido un arroz jugoso con aromas de ajo, limón, vino y mar. Delicado y rico.




Ingredientes para dos personas

Unas cucharadas de aceite de oliva virgen extra
5 dientes de ajos con piel
1/2 cebolla picada
3/4 pimiento rojo picado

400 gr de almejas, en agua con sal durante una hora
250 gr de mejillones, rascamos la cáscara

5 puñados de arroz tipo carnaroli
un buen chorro de vino fino Tío Pepe o un Montilla-Moriles

el caldo de abrir los moluscos más caldo vegetal (usamos agua y nuestra caldo vegetal concentrado casero)

sal
el zumo de medio limón
cuñas de limón para presentar


Así lo hice:

En una sartén amplia abrimos las almejas y los mejillones con un poco de agua. Tapamos y cuando se empiecen abrir vamos retirando. Reservamos 6 almejas y 4 mejillones con sus conchas y el resto dejamos solo los "los bichos", la carne de los moluscos. 

Reservamos el caldo colado de los moluscos y añadimos agua hasta completar un litro de líquido, luego añadimos concentrado de caldo vegetal, unas 3 cucharaditas. Mantendremos caliente este caldo durante la preparación.

En una olla de fondo grueso con un poco de aceite sofreímos los ajos hasta que se pongan bien oscuros pero sin que se lleguen a quemar. Mejor no usar un fuego fuerte. Retiramos los ajos, el quitamos la piel y lo ponemos en el mortero.

En el aceite añadimos la cebolla y el pimiento rojo y rehogamos a fuego bajo, hasta que blanquee la cebolla.
Agregamos el arroz y rehogamos durante dos minutos, incorporamos el vino fino y dejamos evaporar  luego vamos añadiendo el caldo en pocas cantidades, siempre teniendo cubierto el arroz. Vamos moviendo para ir espesando.

A media cocción (calculamos 20 minutos para la cocción para este tipo de arroz) incorporamos los cuerpos de los moluscos y el majado de los ajos con un poco de sal. Probamos de sal.

A los 20 minutos o cuando veamos que vamos a terminar añadimos el zumo de limón, damos unas vueltas para que se absorba y retiramos .



Espero estar más tiempo con vosotros y disfrutar de estos momentos.

Un besote.

martes, 5 de mayo de 2015

Sweet vodka martini


Hice hace unos días una revisión de los cócteles que llevo publicados, son pocos, y comprobé que algunos de los que más me gustan, algunos de los que más he hecho, y que además son los más clásicos, aún no os los he enseñado.

Entre ellos estaba esta variación del Martini dry, uno de los cócteles más conocidos, de los que más se ha escrito. Un Martini dry es un cóctel que se sirve en un tipo de copa como la que véis (que se llama copa cóctel o copa martini), sin hielo, la copa debe estar enfriada.

Y curiosamente es una mezcla de sobre todo ginebra y un poco de vermú seco, en proporciones que suelen ir de 8:2 a 15:1. Como véis lo más importante en este cóctel es la ginebra, aunque por su nombre podría parecer lo contrario.

Sobre el nombre hay muchas teorías y algunas dicen que tienen relación con la marca Martini&Rossi y otras hablan de un señor Martínez en Boston u otro señor Martini en New York. Su historia se remonta a 1910.

Se suele servir con una aceituna o un trozo de piel de limón.

Pero a partir del Dry martini o Martini seco aparecen muchas variaciones. La más importante es el vodka martini, que usa vodka en vez de ginebra. Sería la clásica bebida de James Bond, que siempre pedía su martini "agitado, no removido". Y es que el martini no necesita coctelera, se hace en un vaso mezclador o de composición. Otra variación que nos gusta especialmente es el apple martini, la veremos pronto.




La variación de hoy es un vodka martini pero en su versión dulce. Cambiamos el vermú seco por el rojo dulce. También le añadiremos un poco de granadina y terminamos con la un trozo de piel de naranja.

Si quiere probar un cóctel, sin arriesgarte, para mí este sería ideal. Dulzón, rico.

Cómo lo hacemos:

Enfriamos una copa cóctel. O la metemos en la nevera con antelación o añadimos unos cubos de hielo y unas gotas de agua.

Cortamos un trozo de piel de naranja con el pelaverduras.

Ponemos abundante hielo en un vaso de composición (un vaso alto y grande valdría) y añadimos 2 medidas (60 ml de vodka) y una medida de vermú rojo (30 ml). Añadimos una cucharilla de bar (valdría una cucharadita) de granadina.
Mezclamos con la cucharilla hasta enfriar todo el líquido.

Con ayuda de un colador vertemos en las copas (a las que le hemos retirado el hielo para enfriarlas). Exprimimos el trozo de piel de naranja sobre la copa para que suelte sus aceites y aromas, la frotamos por el borde de la copa y la introducimos dentro.




Os dejo la foto del Sweet vodka martini junto a un Manhattan (el de la cereza), otro de los clásicos del que hablaremos pronto.

Un besote. Espero que os guste.

domingo, 3 de mayo de 2015

Fiesta vegetal con aroma de jengibre


He intentado en varias ocasiones ponerle un nombre a este plato pero ha sido difícil. Terminé por ponerle el primero que le puse en mi cuaderno de notas.

Venían Sonia y Ana a almorzar y quería hacer algo  vegetal, rico. Empecé rehogando verdura, como para hacer un fondo que luego me podría servir para una fideuá, pero...Luego entraron muchos más vegetales, luego llegaron las mazorcas de maíz, los garbanzos cocidos,...luego la pasta de ajo y jengibre. Por lado, con el maíz me recordaba algún guiso sudamericano, por otro, el aroma indio de la pasta de ajo y jengibre me transportaban a la India.

Hoy vamos a permitir que nos manchemos un poco los dedos. Creo que es una pena que perdamos la sensación de tacto en nuestros platos que sí que se mantiene en otras culturas, así que no pasa nada si te manchas con el maíz, será una sensación nueva.

Al final, un guiso suave, vegetal, con aromas que servimos junto a la ensalada de cuscús con naranja. Desde el primer momento pensé que esta idea improvisada debía ser compartida.




Ingredientes para 4 personas

unas cucharadas de aceite de oliva virgen extra para rehogar
1/2 cebolla picada
1 puerro picado
1 cebolleta en aros
1 pimiento rojo picado
1 puñado de judías verdes tipo redonda troceada

2 mazorcas de maíz cocido y ruedas de 2 cm de grosor
200 gr gramos de garbanzos cocidos
1 bandeja pequeña de champiñones en láminas gruesas
75 gr de brécol en arbolitos pequeños
75 gr de coliflor troceado igual
75 gr zanahoria troceada

3 ajos
una cantidad similar de jengibre fresco pelado
1 cucharadita rasa de cúrcuma
sal


Así lo hice:

En una olla con un fondo de aceite rehogamos la cebolla, el puerro, la cebolleta, el pimiento rojo y las judías a fuego suave.

Añadimos el maíz, los garbanzos, los champiñones, el brécol, la coliflor, la zanahoria. Damos unas vueltas y añadimos agua hasta cubrir. Llevamos a ebullición.

Hacemos un majado con los ajos pelados, el jengibre fresco, la sal y la cúrcuma. Añadimos al guiso
 hasta blando o hasta nuestro gusto. Probamos de sal.

Espero que os guste. Un besote.